Durante los últimos años, el término Innovación ha sido usado en casi todas las esferas del desarrollo de productos y servicios, asociándose muchas veces a un término “manoseado”. Hablar de Innovación perdió en cierta medida su glamour, porque todos dicen hacer Innovación. 

Independiente de esta percepción, el término Innovación es preciso, y al parecer acertado para estas afirmaciones, porque nos permite acotar el desarrollo de nuevas soluciones a algo con restricciones claras.

¿Qué significa Innovación entonces?

La Innovación es un proceso por el cual se desarrolla algo nuevo, que genera valor para una masa crítica de clientes/usuarios, y que genera retornos para una organización. A diferencia de otros términos como la creatividad y la invención, la innovación acota el acto de crear algo nuevo a un contexto de valor para una organización, ya sea económico, social o de cualquier otra naturaleza. 

Innovación aborda el amplio espectro de soluciones que consideramos nuevas: un modelo de negocios, un proceso, una parte de un producto, una forma de interactuar entre personas, un método.

En este, sentido existe mucho debate acerca del tipo de innovaciones, habiendo una especie de consenso asociado a su nivel de impacto en cómo cambia las soluciones existentes. Acá se distinguen 2 tipos de Innovación: la innovación de mejora continua y la disruptiva. 


INNOVACIÓN DE MEJORA CONTINUA

El primer tipo, es el desarrollo de una nueva solución que no representa un cambio muy significativo a cómo se hacen las cosas, conocida como Innovación de mejora continua. Aún cuando representa un pequeño cambio, igual es considerada innovación, siempre y cuando desde su contexto de novedad entregue algún valor a la organización.

INNOVACIÓN DISRUPTIVA

El segundo tipo, es el desarrollo de una solución que representa un cambio radical a cómo las personas interactúan con una solución en algún contexto específico. Esta Innovación, también conocida como disruptiva, normalmente se asocia a los grandes cambios que tienen mercados específicos y que representan hitos importantes dentro de la historia. 

Una solución nueva, para que sea considerada innovadora, en primer lugar debe ser útil para una persona u organización, y a pesar de que suene relativo, es bastante simple de ser analizado. Muchas veces, las empresas y personas desarrollan productos y servicios que terminan no siendo utilizados como lo tenían planificado: el cliente o usuario no usa la solución, no la compra o simplemente la usa de una forma distinta. Cuando ocurre esto, estamos frente al desarrollo de una solución que no se supo desarrollar de forma correcta, y que puede traducirse en que el negocio no perdure y desaparezca. A veces estos cambios también pueden ser positivos, pero independiente de esto, es necesario entender que hay un gran desafío de desarrollar algo que tenga sentido para otro.

La premisa es esencial es la siguiente: si un producto no le sirve a alguien, no hay negocio. 


“Si un producto no le sirve a alguien, no hay negocio.”

Además de las 2 condiciones anteriores, una solución innovadora tiene una tercera gran característica: se enmarca en un contexto de generación de beneficios para una organización. Esto significa que un proyecto debe ser capaz de generar la variable de éxito que una organización está buscando, ya sea económica o de otra naturaleza, como impacto social, desarrollo de buenas relaciones, mejoramiento de capacidades, entre muchas otros objetivos comunes en las empresas.  

¿Cuál es la gran relación de la Innovación con el desarrollo de productos?

Innovación hoy en el mundo de negocios, y principalmente en el desarrollo de productos y servicios, se entiende como una nueva forma de gestionar los procesos organizacionales que estén enfocados en desarrollar nuevas iniciativas. Innovación hoy es una metodología, que a diferencia de otros métodos, no asegura resultados certeros, y aquí está la clave de este método.

El método tradicional de productos nos dice que si conocemos alguna parte de una realidad, podemos hacer asociaciones y estimaciones con esos resultados, pudiendo anticiparnos a un resultado final.


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Imagina que tienes una empresa constructora y que durante el tiempo te has hecho experto desarrollando casas de 120 mt2.  El modelo tradicional de desarrollo de productos dice que si tienes que desarrollar una nueva casa de 120mt2, podrías estudiar todo lo que hiciste en el pasado para reducir tu riesgo a 0. Sabrías los costos, resultados y operación de memoria. Ahora imagina que ese mismo proyecto lo tuvieras que cambiar de tamaño a un domicilios mayores, y para un cliente objetivo diferente. En este caso te enfrentarías a nuevas preguntas que tal vez no tuviste que responder antes, tanto a nivel operativo como en relación a los nuevos clientes a los cuales querrías enfocar este nuevo desarrollo.

En el ejemplo anterior, explico de forma simple cómo hacer modificaciones que aparentemente son pequeñas, pueden plantear preguntas que no han sido respondidas. En este tipo de preguntas se basa un proceso de Innovación, trabajando sobre lo que se conoce como incertidumbre, que es cuando el riesgo no es medible o tiende a infinito. En el ejemplo, hacer una nueva casa de 120mt2 para el mismo cliente de siempre no representaba un riesgo alguno, dado era un proceso bastante conocido y con resultados previos, mientras que cambiar otro elemento del producto (en este caso el cliente y el formato de la casa) era algo que no se había realizado. Por muy grande o pequeño que parezca el cambio, estamos frente a un proceso de Innovación.

Muchas veces las empresas, acostumbradas a planificarse en base a resultados pasados, asumen supuestos que no son ciertos, como por ejemplo decir que un producto que ha sido exitoso en un segmento de clientes será igual de exitoso en otro segmento. Este tipo de afirmaciones en un contexto de desarrollo de producto, son especulaciones, dado que no hay algún indicador cierto que pueda validar que el resultado será como dicen que acontecerá.

Es por esto que Innovación como metodología de trabajo se trabaja de una forma muy diferente: no se planifica mucho hacia el largo plazo y se intentan obtener resultados rápidos, de manera de reducir el riesgo de fracasar en el intento de desarrollar algo inválido. Lograr esto plantea múltiples desafíos a nivel de gestión de empresas, desde la toma de decisiones hasta la administración de recursos específicos. En publicaciones futuras, abordaremos en detalle cómo intervenir este proceso completo. 


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Me considero un amante de la tecnología digital y en general por las cosas nuevas. Dedico gran parte de mi tiempo a probar gadgets, a la cinematografía, la programación y el diseño. Para mí, es difícil que un plato de comida pueda vencer un buen feijão tropeiro con arroz.